El efecto Pigmalión



 


La construcción de nuestro ser viene dada por las condiciones que nos rodean, el reforzamiento positivo o negativo mueven las manos que esculpen la obra de arte que somos. Sí ha de ser verídico que tenemos el control del mango que sujeta el cincel, pero la mano no es movida a veces por voluntad propia del mismo ente.

La idea constante de buscar un modelo por quien guiarse, nos hace construir estatuas mentales, con el consentimiento de que son lo mayormente parecidas a nuestro ideal, una visión modélica de nuestra persona, queremos parecernos cada vez mas a una obra de arte. La necesidad humana de concebirse como una unidad perfectamente bella, en armonía con la realidad que percibimos, presentarnos siempre como esclavos de un ideal, artistas de la vida.

El artista de la vida, creador de su propia realidad, aquella que concibe mas hermosa, poco a poco puliendo sus detalles e imperfecciones para lograr alcanzar la perfección inalcanzable. Al igual que su influencia ya preconcebida trabaja sobre la construcción de la auto obra, también se ven involucradas las pasiones y los constantes roces sentimentales con la realidad, aquello que nuestro entorno construya sera determinante en nuestra manera de construir nuestra propia estatua.

Si la pasión no hubiera movido a Pigmalión en crear a Galatea, no se hubiera engendrado en él ese incansable deseo que le permitió aburrirse de la realidad refugiándose en la perfección del arte. Un implacable afán por conseguir el amor ideal del propio ser corrigiendo así su existencia, un rompimiento con la concepción del mimetismo a las ideas de carácter inmaterial, el efecto Pigmalión trabaja sobre lo ontológico, el propio ser. 


La perfección inalcanzable como meta que lo seduce a buscar, pero cada vez que se acerca mas a ella esta es como buscar la olla de oro al final del arco iris. Trabaja arduamente sobre la belleza de su obra, pero ¿cual es esta obra?, simplemente su mera existencia, la perfección que desea pulir y crear viene de lo esencial de su ser, podría decirse de un deseo insaciable por ser el mejor y auto superarse ante las adversidades de las realidades y sus roces constantes con nuestra persona. 

Podríamos asociar belleza con el físico, el grandioso culto al cuerpo, pero en este caso no es así, va mas allá, acercándose al concepto de auto superación personal, relativo y netamente subjetivo para ser juzgado como bien o mal. 

Parte mas del deseo interior del artista por hacer de su obra la mejor, es la construcción del carácter, del éxito personal, esculpimos nuestra realidad, somos aquello que deseamos ser y un producto de lo que nos rodea. Somos aquello que la sociedad quiere que seamos, una relación netamente retroalimentativa, condiciones sociales siempre influirán en los movimientos del cincel , pero a final de cuentas quienes nos damos cada golpe de auto construcción somos nosotros.


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