Esclavo de la imagen el Ego se sentía atrapado entre la espada y la pared, el mismo se condenaba a cumplir las exigencias de un entorno que cada vez lo envolvía más en la psicosis, su energía totalmente gastada en construir aquella mascara de satisfacción. ¡Sí! aquella que pensaba usar todos los días, una con la que tenia la certeza que iba a conseguir un regocijo interno que le proporcionaría aceptación por el entorno.
Muy difícilmente pudiera engañar al espejo, él mismo preparaba su superficie lisa y refractiva como las aguas en calma de un lago, aquella que proporcionaría un reflejo completamente acorde al mundo interior de nuestro individuo. Debido a su ambición, la cual es característica del ser humano común. esa proyección volvió a ser insatisfactoria como cada mañana....
Podría decirse que el Ego aprendió a construir una mascara, aquella que le proporcionaría protección contra el espejo y el pensamiento colectivo, ¡Sí! una que convertiría su expresión en piedra, así como la gorgona al mirar a sus victimas, puesta que sellaría la salida de su mundo interno al exterior, vestimenta que cubriría la desnudez de sus mas puros deseos.
Una vez protegido logro destruir en mil pedazos el espejo, rompió aquellos grilletes que lo ataban a su auto imagen, se alejo de la seducción que lo llevaba a tener delirios de grandeza como estrategia de autodestrucción, simplemente aprendió a mentirse a si mismo y al entorno cuando capaz en el interior se este gestando una batalla campal....
El rostro como pórtico de nuestro mas intimo deseo narcisista, incontrolable energía subyugada a satisfacer la propia ansiedad de grandeza. Un delirio pernicioso que re configura de manera descontrolada nuestra imagen en el espejo. ¿Conocemos nuestro rostro verdaderamente?, ¿seriamos capaces de imaginarlo y reconstruirlo en nuestra mente?.
La imposibilidad de conocer nuestro rostro sin la ayuda de un reflejo o de la opinión de aquellos que nos rodean, nuestra imagen se encuentra sometida a un recuento del colectivo, en el imaginario social nuestro rostro es visto de manera diferente a la que nosotros concebimos, las personas que nos rodean nos perciben de manera diferente a la propia auto-imagen que tenemos de nosotros.
Cada vez que nos miramos al espejo cambiamos nuestro rostro, proyectamos nuevos atributos, nuestro rostro es una obra de arte, modélica de nuestra percepción en el inconsciente y nuestra proyección en el futuro. Una mezcla sobre saturada de sentimientos, emociones y deseos que transforma nuestra visión en el espejo.















